OBJETIVO 5
Suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria y lograr antes del año 2015 la igualdad entre los géneros en relación con la educación, en particular garantizando a los jóvenes un acceso pleno y equitativo a una educación básica de buena calidad, así como un buen rendimiento.
La paridad entre los sexos en la educación es un derecho humano fundamental, un cimiento de la igualdad de oportunidades y una fuente de desarrollo económico.
Globalmente, el mundo se acerca despacio a la paridad entre los sexos en la escolarización. Igualmente, las disparidades entre los sexos se manifiestan en diferentes estadios del sistema educativo.
Las disparidades entre los sexos empiezan a evidenciarse el mismo día en que los niños ingresan en la escuela primaria. La escolarización en el primer grado ya suele presentar un desequilibrio en favor de los varones.
Si ese desequilibrio inicial no se corrige ulteriormente con una tasa de supervivencia escolar de las niñas más elevada, el resultado inevitable de la desigualdad en el ingreso es un desequilibrio permanente en favor de los varones a lo largo de todo el ciclo de la enseñanza primaria.
Después del ingreso en la escuela, las disparidades entre los sexos las configuran los esquemas de la progresión a lo largo de los grados de primaria.
Las disparidades entre los sexos en la enseñanza secundaria tienen su origen en las que ya existían en la enseñanza primaria.
Luchar contra las disparidades entre los sexos en la enseñanza secundaria plantea muchos problemas. Algunos de los elementos que obstaculizan la paridad entre los sexos en la enseñanza primaria cobran aún más importancia en la secundaria, pero ninguno de estos obstáculos es insuperable.
Tres formas para ayudar a que este quinto objetivo se cumpla pueden ser:
Garantizar la igualdad de oportunidades: garantizar la igualdad de oportunidades en el ingreso en la escuela primaria y en la prosecución de los estudios primarios.
Concesión de subsidios a las alumnas: puede mejorar la tasa de retención de éstas y promover su ingreso en la enseñanza secundaria.
Suprimir las desigualdades: Suprimir las desigualdades con que tropiezan las mujeres en el mercado laboral puede reforzar también los incentivos en favor de la educación.
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