Objetivo 3 Velar por que las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa
Una educación formal en la adolescencia es la mejor base
para desarrollar los conocimientos y las competencias
prácticas.
El acceso a la secundaria ha mejorado, pero se siguen dando desigualdades importantes.La enseñanza secundaria
resulta más cara por alumno que la primaria
La deserción escolar temprana es preocupante, y una de la razones es que cuando alcanzan la edad de cursar la enseñanza secundaria,
los niños de familias pobres tienen más probabilidades de verse empujados a no proseguir sus estudios y a ingresar en el mercado de trabajo.
Los alumnos de familias pobres, minorías étnicas y otros grupos desfavorecidos suelen dejar los estudios más tempranamente y con un grado de adquisición de competencias inferior al de los demás alumnos.
Además. en muchos países hay un grupo considerable de adultos que carece de competencias básicas en lectura, escritura y cálculo, y ese grupo se renueva constantemente con nuevas generaciones de jóvenes que abandonan la escuela antes de haberla finalizado.
Pero, una buena formación profesional estriba, en última instancia, en velar por que los jóvenes adultos tengan las competencias pertinentes para un mercado de trabajo en rápida evolución.
Dos formas para ayudar a que este tercer objetivo se cumpla pueden ser:
Orientar a los jóvenes hacia posibilidades de educación, formación y empleo pertinente:
Los jóvenes que han cursado pocos estudios están a menudo mal informados de las posibilidades de formación que se les ofrecen. En muchos casos, necesitan también asesoramiento y apoyo acerca del camino que han de seguir para adquirir más competencias.
Establecer derechos: Aunque la formación continua se suele considerar como un derecho, las posibilidades de acceder a ella son limitadas, sobre todo para los grupos marginados.
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